La experiencia de construcción y vuelo de un barrilete puede ser individual o grupal, implicar un esfuerzo personal o una tarea compartida, la imitación de diseños y modelos tradicionales o la expresión de la creatividad y la imaginación propias. No importan sus características o el desarrollo del proceso de construcción. El resultado siempre se destina a un espacio abierto, al aire libre y a la mirada curiosa y divertida de la gente.
Es también oportunidad para convocar a barrileteros avanzados a mostrar y volar sus creaciones y así ilustrar a los asistentes sobre la diversidad de posibilidades que la actividad permite.













